¿Miedos? El único miedo que tengo es a no vivir la vida cada segundo. Hoy entrevistamos a Juan Dual, ultracorredor de larga distancia con una historia muy peculiar. Optimista por naturaleza y con un gran compromiso social, Juan se une a nuestro equipo como Brand Ambassador para aportar su visión humana y global en un problema que nos afecta a todos: la desigualdad digital. Charlar con él es un respiro de aire fresco en un momento como el que atravesamos. Os dejamos la entrevista:

 

Optimista por naturaleza, ¿o la fuerza?

 

Me siento una persona realista y básica al extremo. Muchas veces parece que eso pueda ser optimismo. La vida me ha enseñado que hay que vivir, aunque suene redundante. He aprendido que o eres tú el autor de tu propia vida o alguien lo será por ti. Con lo que ello supone. Así que es una mezcla entre lo que naces y lo que vas aprendiendo día a día. Podría decir que soy realista por naturaleza y optimista a la fuerza.

 

¿En qué momento decidiste ser el autor de tu propia vida?

 

Tras haber superado una serie de cirugías bastante bestias que se llevaron por delante mi colon, recto, estómago y vesícula biliar, decidí vivir mi vida en primera persona. No ser un observador ni un actor. Ese toque tan cercano con la muerte me llevó a querer experimentar todo en mis propias carnes siendo el dueño y señor de mi propia vida. Y en la montaña y el deporte encontré algo que me hizo sentir vivo y me ayudaron a ganarle la batalla al cáncer. 

 

Y entonces te dio por correr como un loco…

 

Sí. Tuve que reaprender a moverme. Eso implica lo más básico, el caminar. De caminar, pues oye, por qué no probar a moverme un poco más rápido. Mis amigos que corrían en su momento siempre se les veía muy felices. No existía ese boom de corredores por todas partes. Hace ya 8 años de todo aquello. Con cada paso más lejos que daba, me sentía más y más lleno. Más fuerte y más libre. Cada vez más lejos y por lugares más y más locos. Y encima, lo que me llenaba a mí, llenaba de fuerza y energía a mucha gente tocada por el cáncer o por situaciones jodidas de vida. Siempre terminaba ganando. Porque por muy cansado que acabara, poco a poco iba conectando con más personas de todo el mundo.

 

¿En qué momento decidiste recorrer América?

 

Tenía un billete para ir a Nicaragua a hacer un voluntariado de corte social en una comunidad y sabía que, si tenía el billete y unos cuantos ahorros, ¿qué me impedía recorrer Latinoamérica en bicicleta pasando por escuelas, universidades y hospitales de todo el continente para compartir mi motivación, fuerza y ganas? Nada. No me lo impedía nada y pa’llí que me fui. Sin pensarlo dos veces. Dos años pedaleando. Convirtiéndome en un caracol sobre ruedas, siempre con la casa a cuestas.

 

Podríamos decir que ahí te convertiste en un personaje mediático en las redes. Ese loco viajero que recorre el mundo en bicicleta. 

 

Sí. La verdad es que ha sido curioso cómo empiezas un viaje de vida y este viaje de vida se convierte en tu vida para siempre. Es un regalo. Las cosas como son. Complejo, porque la responsabilidad es enorme, pero precioso. Muy interesante porque la persona, la base del Juan que inicia esta aventura vital por las montañas del mundo y la base del Juan que te habla ahora, es exactamente la misma. Soy el mismo tipo despreocupado y que avanza aprendiendo sobre la marcha. Que se reirá de todo y tratará de encontrarle un por qué a lo que sea que pueda aparecer en el camino. Siempre aprendiendo o intentándolo, al menos. ¡Es súper raro, siempre, que te paren en una carrera o a veces la gente te salude por la calle! ¡No lo entenderé nunca! Pero eso siempre es bueno.

 

Todo lo que haces tanto a nivel deportivo como con las empresas que colaboras, siempre tiene un ADN muy especial, y es el enfoque humano. ¿Es lo que le da sentido a todo lo que haces?

 

Siempre. Somos humanos y nos estamos olvidando de ello para formar parte de una máquina enorme que, engrasada, nos tritura y lleva a un ritmo demencial la sociedad que nos rodea. El avance es necesario. Y obvio. Estamos mucho mejor ahora que en el s XVI a todos los niveles. Pero eso no debería conllevar consigo un crecimiento a lo loco y sin ningún tipo de razón ni coherencia. El confinamiento nos ha hecho mirarnos al espejo a la sociedad y ver que hay muchas desigualdades por resolver. Debemos trabajar por aportar nuestro lado más humano a todo lo que hacemos. Esta situación nos tiene que servir para cambiar el mundo.

 

Y ¿qué podemos hacer para cambiarlo? pensar en grande y actuar en pequeño…

 

Siempre. El think global act local es el primer paso. De nada sirve querer emprender a lo grande si luego en casa no tratas de hacer ese cambio. El cambio, ese primer paso está en cada uno de nosotros haciendo algo diferente. Saliéndose de la norma para crear una nueva tendencia. Hay muchas empresas que están dándose cuenta de ello y están queriendo formar parte de esta ola. Vosotros sois un ejemplo perfecto. Empatizando con lo que está sucediendo y dando un paso adelante.

 

Esta crisis dejará huella y aquellos que mejor se sepan situar en unas nuevas condiciones en muchos sentidos, serán los que mejor puedan sobrevivir. Ya lo dijo un señor con mucha más barba que yo y más sabio. ¡No sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta!

 

¿Seremos capaces de adaptarnos y cambiar el mundo, o terminaremos extinguiéndonos?

 

El mundo no hace falta cambiarlo que ya es bonito como está. Lo que tiene que cambiar es el paradigma social. Hay que replanteárselo todo. Ver qué es lo que estamos dejando atrás y si vale la pena que quede en un segundo plano o no. ¿Queremos ver cómo nos afecta de manera directa la globalización? Porque esta es la definición de la globalización, pura y dura. Lo que estamos experimentando en nuestras carnes ahora mismo. O queremos mirar las cosas con calma y ver la nueva dirección que podríamos estar a tiempo de escoger. Nos extingamos o no, es necesario estar juntos en esto. Sin dudarlo. Porque formamos parte de este todo.

 

Y ¿qué papel juegan las telecomunicaciones en todo esto?

 

Hace años, las guerras, las batallas, el curso de la historia se definía por los avances en las maneras de comunicarse. Desde las señales de humo a la aparición del telégrafo o Internet. El principal problema como decía antes, es que la globalización ha hecho que no todo el mundo tenga acceso a las telecomunicaciones por igual. Esto nos retrasa como sociedad. Mientras exista la brecha digital, estaremos poniendo palos en la rueda del progreso. No puede ser que en una misma clase haya niños con dos ordenadores en casa y otros que no tienen ni siquiera una tarjeta con datos. Esto va a seguir creando desigualdades. Lo mismo pasa en los pueblos. ¿Cómo va a emprender un proyecto digital un chaval que ni siquiera tiene conexión en su escuela? Debemos trabajar juntos para solucionar este problema que existe y cada vez es más grande. 

 

Bienvenido al equipo Juan, tu compromiso nos hace más grandes

 

 

 

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